Si tienes hijos pequeños seguramente te será familiar la siguiente historia:
Raúl llega a casa, tira su mochila en el suelo de la habitación y se quita los audífonos de su Mp4; enciende una laptop y enchufa el Mp4 para grabar nuevas canciones que descargó ayer por la tarde. Mientras se produce la descarga, coge un videojuego en el que pone un nuevo disco que un amigo le ha pasado en la escuela.
En ese momento, su madre entra en la habitación y, tras un breve saludo, Marcos la martiriza con las preguntas que últimamente son cotidianas: "¿cuando me vas a dejar hacerme una cuenta de e-mail?; todo el mundo ya la tiene en mi clase..." La respuesta de la madre es la misma desde hace unos días, "ya hablaremos de eso más adelente". Mientras tanto, Elena ya ha llegado del colegio, con el celular en una oreja y un audífono en otra. Tras tirar su mochila y saludar, pide permiso para entrar en su Facebook porque, según ella, tiene unos mensajes importántisimos de las personas que acaba de ver en la escuela. Abre su cuenta al mismo tiempo que abre otras ventanas con música, vídeos, y activa el skype y algunos blogs en los que está interesada. Pablo que ya está en la universidad, llega a casa un poco más tarde; toma algo y abre su pc; acaban de enviarle un whatsapp diciendo que su grupo de música favorito tocará en su ciudad dentro de unos meses y ya está pendiente de comprar las entradas en cuanto salgan a la venta. Abre también su facebook y su twittery tras echar un vsitazo y contestar rápidamente algunos mensajes, los deja abiertos por si surge alguna coversación que le interese. Mientras tanto toma su nuevo e-book y se pone a leer un texto sobre el que tiene que hacer un trabajo.
Seguramente te suene lo ocurrido en el episodio anterior, la vida
cotidiana de muchas niñas y niños tiene abundantes elementos
tecnológicos que afectan a su ocio, a sus relaciones y a la gestión de
la información que manejan. Las niñas, los niños, las y los
adolescentes, no son pasivos ante el ordenador. Más bien al contrario,
como hemos visto en la escena anterior, suelen desarrollar muchas
actividades al mismo tiempo. Ahora bien, el hecho que éstas estén tan
presentes en sus vidas, no quiere decir que sepan manejarlas de un modo
consciente y saludable.
Como papá o mamá de los niñ@s y adolescentes de la nueva generación, toma en cuenta que es importante que las TICs no
ocupen todo su tiempo vital para que el movimiento físico, el contacto
directo con el entorno, la relación tú a tú, y el pensamiento más
pausado sigan formando parte de sus vidas. Asimismo, es fundamental
tener un especial cuidado con las webs que visitan o los juegos que
utilizan para que no se cuele la violencia a través de ellos.
Esta claro que chicas y chicos utilizan las TIC fundamentalmente para
jugar y para relacionarse; sin embargo, no suelen usarlas como recurso
de expresión, como medio de gestión o la potenciación de la instalación o
creación de nuevos materiales. Fíjate en el siguiente ejemplo:
Ana ha terminado sus estudios de prepa y se enfrenta a los universitarios. Es un mundo nuevo ante el que se muestra nerviosa e insegura, y no sabe muy bien los pasos que tiene que dar. En el colegio le han informado acerca de cómo tienen que realizar la inscripción, la importancia en el orden de los estudios que quiere realizar, etc. y que todo ello lo puede hacer por Internet; sin embargo, Ana está completamente perdida; sabe mucho de faceboook, twitter y es una experta en lo nuevo que sale en youtube; ahora bien, no tiene ni idea de cómo hacer una solicitud por Internet.
Indudablemente, para interpretar una situación como esta hay que tener
presente muchas variables: desde la inseguridad que generan los estudios
superiores, la incertidumbre de no saber si se elige bien algo que
marca de forma importante la vida futura, etc. Pero no deja de resultar
curioso que la mayoría de adolescentes aprenden a utilizar las TICs como
herramienta de juego y de relación, sin atender a otros hechos
fundamentales como es la posibilidad de hacer trámites, aprender,
investigar, etc. Por ello, es importante que tu como mamá o papá, te informes para apoyarlos, ya que necesitan ejercitarse en una
serie de destrezas para poder manejarse en un mundo altamente
tecnificado.

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